El verano en los Pirineos

Sin dudas, la región de los Pirineos es mundialmente conocida por sus cumbres nevadas y las posibilidades que brinda para la práctica del esquí y otros deportes de invierno. No obstante, el atractivo de la zona no se agota fuera del período comprendido entre diciembre y marzo, sino que existen amplias opciones a la hora de pasar un encantador verano, tanto solo como acompañado.

Descubre el patrimonio medieval

En las proximidades de los Pirineos se emplazan numerosos pueblos y ciudades con tradiciones de origen medieval, que se conservan aún en la actualidad. Se trata de una oportunidad única para conectarse con el pasado, no sólo a partir de la arquitectura o el patrimonio urbanístico sino también por medio de festividades tradicionales que han forjado la cultura de la región durante siglos.

Pueden encontrarse iglesias de estilo románico, construidas entre los siglos X y XIII, a lo largo y ancho de los Pirineos españoles, en particular en Cataluña. El monasterio de Santa María de Ripoll es una basílica de las más grandes e importantes de este período y una visita obligada para todos los entusiastas de la arquitectura medieval.

Explora sus hermosos paisajes

La región de los Pirineos permite además disfrutar de paisajes que van desde la tranquilidad de ambientes rurales hasta la potencia de los volcanes. La zona de La Garrotxa presenta un gran parque nacional, el Parque Natural de la zona volcánica de La Garrotxa, en donde se erigen unos 40 volcanes ahora inactivos que lo convierten en un ámbito perfecto para realizar caminatas.

El ciclismo de montaña es también una actividad muy popular durante el verano, cuando las temperaturas y la vegetación transforman el paisaje montañoso que se acostumbra ver en fotografías.

Sea que decidas lanzarte solo a la aventura, o que viajes en compañía de tu familia, los Pirineos representan una posibilidad única para pasar unas geniales vacaciones.

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